El nacimiento de su primera hija hizo que María se replanteara su futuro. La idea de tener que estar cambiando de destino cada pocos meses hasta conseguir una plaza fija como profesora fue la causa por la que, tras una conversación con su hermano, decidió apostar por empezar de cero y montar su propia granja de gallinas.
Creando empleo en el medio rural
Hoy, en el negocio, y junto a ella, están su hermano y una persona ajena a la familia. Su intención es seguir ampliando el número de gallinas, pero antes tiene que garantizar que el mercado pueda asumir todos los huevos. Hoy, diariamente, sus gallinas camperas producen 3.600 huevos que vende en diferentes puntos de Castilla y León. Delante de nuestras cámaras, afirma que decidir aparcar su carrera como profesora fue la mejor decisión que pudo tomar.