Este año, más que nunca, las labores en el campo tendrán que adaptarse al ritmo que marque la climatología. Tras semanas de intensas lluvias, parece que por fin llega una tregua que permitirá a los agricultores comenzar con las tareas pendientes, siempre y cuando el terreno lo permita. En este momento del calendario, ya deberían estar sembradas la remolacha, las patatas y otros cultivos hortícolas, e incluso se estaría preparando o iniciando la siembra del maíz. Sin embargo, el retraso acumulado puede afectar a la producción final, obligando en algunos casos, como en el maíz, a optar por ciclos más cortos. A pesar de todo, toca armarse de paciencia y confiar en que aún hay margen para cumplir con los planes previstos, si el tiempo da un respiro.