Romanos y peregrinos han forjado la entraña de Astorga, pero tras el siglo de las luces, la ciudad se industrializa. El ferrocarril la convierte en una ciudad emergente, donde se instalan modos y tendencias que se reflejan en los edificios modernistas que hoy subsisten en un curioso dueto entre la catedral medieval y el modernista Palacio Episcopal de Gaudí. Este último forma parte con una trilogía en el que aparece el Palacio de Botines de León y el Capricho de Comillas. El Palacio de Gaudí de Astorga ya ha hecho los deberes con remodelaciones y abriendo al público ese palacio desconocido que asciende a las terrazas, utiliza un ascensor y abre las estancias que nunca se visitaron. Víctor Murias es el director del viejo Palacio Episcopal. Pocos conocen que algunos alimentos tradicionales están ligados a la ciudad de Astorga, como, por ejemplo, la Indicación Geográfica Protegida Cecina de León.