La Fundación +34 atiende a 17 castellanos y leoneses encarcelados en cárceles de América, Asia y África: "Nuestro trabajo, fundamentalmente, es que pueda cumplir esa condena en España", explica Javier Casado, director de la fundación. Se trata de condenados por haber hecho de mulas del narcotráfico, es decir, haber intentado traer droga a España en sus vuelos. Esta fundación no ayuda a aquellos con delitos de sangre ni sexuales. La mayoría han sido detenidos en Colombia, Perú y Marruecos.
"Normalmente, es varón con más de cincuenta años y familia", afirma Casado. Además, indica que tienen "desde autónomos que se han metido en negocios y se han ido endeudando y han ido pidiendo crédito sobre crédito y al final no puede pagar ninguno. La delincuencia o el crimen organizado siempre llega a contactar con la persona que más necesitada está".
La Fundación +34 sirve de enlace con sus familias, les asesoran y les procuran unas condiciones de higiene, aunque sean mínimas: “Lo primero y fundamental es una asistencia humanitaria, después también nos ocupamos de los medicamentos y el tema de higiene", relata Casado.
La vida en estas cárceles es muy dura y la situación vital de alguno de los encarcelados es muy complicada, como la de una joven: "Esta chica va a tener el bebé en la cárcel, no en las mejores condiciones, y ese bebé que será castellano y leonés va a nacer allí y la Fundación va a tener que estar muy encima de ella y del niño para que al final puedan venir aquí", cuenta.
Con sede en Valladolid, esta fundación trabaja con personal especializado apoyado por voluntarios repartidos por todo el mundo.
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