La historia de Cristóbal y Aarón, en principio, no es muy distinta de la de otros jóvenes emprendedores: tuvieron una buena idea y se lanzaron a hacerla realidad. Lo que realmente les diferencia de otros casos es que ellos comenzaron a desarrollar su proyecto en la Facultad, con un trabajo para una asignatura que finalmente se convirtió en lo que hoy es un negocio de éxito.
Ya han pasado más de dos años y medio desde que su centro dedicado a jugar a la videoconsola abriera sus puertas en Valladolid. En este tiempo sus clientes no han dejado de aumentar y a día de hoy ya pueden presumir de haber logrado recuperar la inversión inicial. Ahora, a sus 26 y 24 años, tienen como objetivo consolidarse e incluso no descartan ampliar su negocio con nuevos locales.